Close

CASTELLANO

-(…) Hija mía, Dios hizo a la mujer para la familia, para la maternidad, para la sumisión, para las labores propias de su sexo …, ide su sexo! No lo sovides nunca, y que nadie tenga que recordártelo, o serás la criatura más antipática, más ridículo y más despreciable del mundo: un marimacho. ¡Puf! La mujer, a zurcir medias …; no se ha visto ni se verá nunca que se truequen los papeles (…). -Pues sí, señor, que se ha visto (…) ¿Dios me da a mí talento para estudiar? Estudio. ¿Dios le dio a Froilán disposición para la billarda y tirar piedras? Que juegue y que las tire. Y, ¡vamos!, es una picardía muy grande eso de que las mujeres, cuando sirven para esto o para aquello …, hagan precisamente lo otro y lo de más allá. Yo sé barrer y coser y cuidar de una casa, y sé criar un chiquillo (…); pero me gusta estudiar y estudiaré. ¡Sólo faltaba! Aquí todo el mundo se pronuncia por hacer disparates. Pues me pronuncio yo por hacer una cosa justa y buena. Quiero estudiar, aprender, saber, valerme el día de mañana sin necesidad de nadie, sin necesitar a nadie. Yo no he de estar dependiendo de un hombre. Me lo ganaré y me burlaré de todos ellos.

 

Emilia Pardo Bazán, Doña Milagros, 1894

No se han encontrado entradas.